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Una gasolinera en mitad del Atlántico
El PUMA se estaba quedando sin combustible y ha tenido que recargar su tanque. Lo ha hecho en mitad del Atlántico, y su tripulante de comunicación Amory Ross ha filmado la curiosa operación. Primera fase del plan, completada.
Tras llenar el depósito, el PUMA ha reiniciado su travesía hacia Tristán de Acuña. Serán tres o cuatro días de lento avance
“Esos son nuestros nuevos mejores amigos”. Las palabras de Ken Read a medida que se aproximaban al carguero ZIM Monaco describen el alivio de la tripulación del PUMA por haber logrado solución a su primer problema: encontrar combustible en mitad del Atlántico para poder seguir avanzando hacia la isla de Tristán de Acuña.
El procedimiento de carga de combustible utilizado fue rudimentario pero eficaz: cabos y bidones de combustible; la gravedad hacía el resto. “No me puedo creer que haya funcionado”, reconocía el patrón del PUMA terminada la operación. “Esta es la situación más tensa que he pasado en mi vida. Estos tíos son increíbles… Ahora, pongamos de nuevo el aparejo de fortuna, y a casa”.
A grandes problemas, inteligentes soluciones
Tras la rotura de su palo el pasado lunes, PUMA Ocean Racing powered by BERG se encontró con una complicada situación. A 2.000 millas de Ciudad del Cabo, sin mástil, con poca comida y combustible para navegar apenas 24 horas. La estrategia de regata se convirtió en estrategia de supervivencia, y entre la tripulación, el equipo de tierra y Volvo Ocean Race diseñaron un plan para devolver el Volvo Open 70 a tierra lo antes posible.
El objetivo más cercano entre la posición del PUMA y Ciudad del Cabo era el remoto archipiélago británico de Tristán de Acuña, un volcán en mitad de la nada al que sólo se puede llegar por mar. Una media de siete barcos lo hacen cada año… Pero para llegar allí no bastaba con el aparejo de fortuna ideado por la tripulación; a más de 700 millas náuticas de la posición del barco en el momento de la rotura, llegar iba a ser un calvario. El combustible daba para apenas 24 horas de navegación a motor, y una vez agotado no se podría potabilizar agua ni cargar las baterías.
La solución a este primer problema llegaba cuando se contactaba con el porta contenedores ZIM Monaco, de bandera maltesa y 257 metros de eslora. En ruta desde Río de Janeiro (de donde zarpó el pasado sábado) hasta Singapur, era el más cercano a la posición del PUMA. 450 litros de diesel serían suficientes. La operación se ponía en marcha.
Tras llenar el depósito, el PUMA ha reiniciado su travesía hacia Tristán de Acuña. Serán tres o cuatro días de lento avance. Una vez allí, esperará la llegada de un barco procedente de Ciudad del Cabo; será un “salvavidas” especial, dotado de una grúa lo suficientemente potente como para izar el Volvo Open 70 desde el agua (la isla carece de instalaciones para la operación) hasta posarlo en una cuna especialmente diseñada y transportarlo a Ciudad del Cabo. Allí estará esperando el mástil de repuesto, que vuela desde Estados Unidos a Sudáfrica en estos momentos.
El equipo confía en tener el Mar Mostro listo para revista el 10 de diciembre, cuando se celebre en Ciudad del Cabo la segunda regata in-port de la Volvo Ocean Race 2011-12. La salida de la Etapa 2, entre Ciudad del Cabo y Abu Dhabi, se realizará el 11 de diciembre
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